El Aviador

Deje de ser el aviador
de tu suspiro en la mañana.
Te faltó que tu me faltes
y ahora extraño esa mirada.

Que enseñó que mi calma y mi paz
son en vano si tu ya no estás.
Y hoy mendigo lo que quise ser con vos.

Parece claro, a la distancia
todo momento es entrañable.
Se que vivir de los recuerdos
no resulta saludable.
Pero entiendo que si tu te vas
la resignación no alcanzará
y un reloj solo decorará la pared.

Nadie nace sin amar ni odiar.
Será mayor la dicha
en quien reciba un haz,
un haz de luz
en la profunda oscuridad
que aquel que nace, llora y rie
bajo el sol.

Ahora puedo comprender
sino entiendo como amar,
nada puede suceder.
Las sombras suelen aclarar

 

Me enamoré de tu belleza,
tu libertad y tu dulzura.
Se que perdiste lo segundo
cuando entraste a mi mundo.
Porque unirse implica lealtad
esa que hizo que ya no estés mas
por lo frágil de nuestro
instinto animal

Ahora tu suspiro es libre
de surcar entre las alas
de otros aviadores tristes
que se queden con tus ganas
de convertirte en un ser mejor
del que fuiste con mi emoción
de pasar la vida entera junto a vos.

Nadie nace sin amar ni odiar.
Será mayor la dicha
en quien reciba un haz,
un haz de luz
en la profunda oscuridad
que aquel que nace, llora y rie
bajo el sol.

Ahora puedo comprender
sino entiendo como amar,
nada puede suceder.
Las sombras suelen aclarar

 
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